Alba Barbero, nutricionista: “En mujeres veo un patrón, que es comer una ensaladita, hacer deporte y después se sienten cansadas porque el organismo vive ensupervivencia”

“Muchas de las personas que vienen a la consulta con problemas para perder peso son mujeres que se restringen”, asegura la nutricionista Alba Barbero. Además, señala que es una conducta especialmente frecuente durante la menopausia, una etapa en la que todavía persiste la idea de que para controlar el peso hay que reducir la comida. “Siguen el patrón de comer poco porque han leído que durante esta no se pueden comer hidratos de carbono”, añade.

El problema, apunta, es que esta restricción puede resultar especialmente contraproducente cuando se combina con ejercicio físico. En su intervención en el podcast de ENFAF, Barbero pone el ejemplo de pacientes con obesidad que empiezan a entrenar fuerza mientras siguen dietas muy bajas en carbohidratos. “Lo que necesitamos es la recomposición corporal y, para eso, hay que entrenar fuerza y, para poder rendir hay que poner carbohidrato, porque así tienes más energía para acabar el entreno y seguir adelante con el resto del día”.

Alba Barbero, nutricionista: “En mujeres veo un patrón, que es comer una ensaladita, hacer deporte y después se sienten cansadas porque el organismo vive ensupervivencia”

El problema no es solo cuánto se come, sino qué se come

La especialista considera que es necesario cambiar la mentalidad con la que muchas personas afrontan la pérdida de peso. “La gente piensa que si se quiere perder peso o se ve hinchada, hay que comer menos y hacer ejercicio, pero es importante tener en cuenta que hay que comer suficiente para que el entrenamiento sea de calidad y tener energía en el día a día”, apunta.

Barbero insiste en que no se trata únicamente de contar calorías. “No son tan importantes las calorías, sino saber de dónde vienen todas esas calorías”, apunta. En consulta observa con frecuencia menús extremadamente escasos, especialmente entre mujeres que además practican deporte. “Veo un patrón común que es comer una ensaladita, con un huevo duro y un poco de atún, y con eso tirar millas hasta la siguiente comida y encima haciendo deporte”, explica.

El resultado es previsible: cansancio, falta de energía y hambre. “Es normal sentirse cansada porque tu organismo vive en supervivencia”, señala la nutricionista, que identifica detrás de esta conducta una creencia muy arraigada: “Las mujeres tenemos mucha tendencia a pensar que comiendo poco voy a perder peso”.

“Las mujeres tenemos mucha tendencia a pensar que comiendo poco voy a perder peso”. Foto: albabarbero.com

La misma situación se repite, según relata, con comidas que pueden parecer equilibradas a primera vista, pero que resultan insuficientes en cantidad. “Muchas mujeres vienen comiendo 100 gramos de pechuguita de pollo en la comida o una tortilla de dos huevos con un poco de tomate”, explica. En este sentido, asegura que es normal que pasen hambre porque “mientras duermes ya lo has consumido”, y es entonces cuando, al levantarse por la mañana a hacer determinadas cosas, se sienten que les falta energía.

Otro fenómeno que preocupa a la nutricionista es la proliferación de productos de supermercado etiquetados como high protein. Barbero no considera que estos alimentos deban prohibirse, pero sí advierte del riesgo de convertirlos en la base de la alimentación simplemente porque llevan la etiqueta de “alto en proteínas”. “El mercado está muy dirigido a pensar que no consumimos suficiente proteína”, afirma. Sin embargo, en muchos casos considera más interesante recurrir directamente a alimentos convencionales.

“A muchas pacientes les digo que es mejor comer 150 o 200 gramos de pollo, porque lo que quiero es que te quedes saciada y que a media tarde no tengas que comerte medio paquete de galletas”, apunta.

Barbero cuestiona, además, la idea de que un producto sea automáticamente saludable por contener más proteína. “No hay problema si se compran de forma puntual, pero no por el hecho de estar comiendo ese alimento alto en proteína estás cuidando más tu salud”, señala. Y lo resume con una comparación deliberadamente provocadora: “Si nos vendieran chuches altas en proteína, la gente las compraría”.

La especialista también observa una paradoja en torno a algunos productos y suplementos. “Hay gente que tiembla por tomarse creatina, pero, en cambio, se está tomando un montón de alimentos hiperproteicos que no tienen ningún sentido”, explica. A su juicio, estos productos pueden tener cabida de manera puntual, pero no deberían desplazar alimentos que aportan una mayor variedad de nutrientes.

La especialista también observa una paradoja en torno a algunos productos y suplementos. Foto: albabarbero.com

“Es un batiburrillo de alimentos que se ha vendido muy bien y no me parece mal si se hace de forma puntual, pero sin desplazar alimentos que realmente sí van a aportar muchísimas más cosas interesantes”, señala.

Entre los hábitos que todavía encuentra con frecuencia en consulta también están los productos light y zero. “Sigue habiendo mucha gente que come galletas sin azúcar, con sacarina, come poco y refrescos cero”, explica.

Otro de los patrones que detecta es un consumo elevado de cafeína, a menudo vinculado a la necesidad de combatir el cansancio que provoca, precisamente, una alimentación insuficiente. “Se cree que, como es termogénica, así quemo más”, señala. El resultado puede convertirse en un círculo vicioso: “Veo mucha gente que se toma cuatro cafés al día, seguro. El bucle es tomar un café cada vez que llega el bajón”.

A todo ello se suma un factor mucho más sencillo, pero también frecuente: la falta de hidratación. Barbero asegura que encuentra muchos casos de personas que no beben suficiente agua y que pueden interpretar algunos de los síntomas de la deshidratación como simple cansancio. “Estoy deshidratada y estoy más cansada, pero no lo percibo como que sea deshidratación”, explica.

Fuente: www.clarin.com

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